En los luctuosos sucesos que han permitido poner al
descubierto una red de pederastas organizada al más alto nivel de la
sociedad santiaguina se manifiesta una suerte de desequilibrio psíquico
que se traduce, en definitiva, en una discrepancia manifiesta entre el
deber de colaborar al esclarecimiento de los hechos y la defensa del
cuerpo político al que se pertenece y que se supone herido de muerte. Es
lo que ha sucedido con el partido Unión Democrática Independiente UDI,
en Chile.
Una alimaña es un organismo. Puede sentirse
atacada. Supone tal hecho por estímulos externos que le proporcionan
información. Entonces, actúa. Pero la interpretación de los estímulos
que pueda hacer no siempre corresponde a la realidad. La decodificación
puede ser errónea. Cuando tal hecho sucede, la actuación de esa alimaña
en defensa propia puede ejecutarse de manera equívoca. Depende de lo que
su organismo entienda por ‘ataque’. Depende de sus tendencias. Cuando
agrede, actúa bajo impulsos mecánicos: acciona y reacciona. Es una
estructura cibernética en movimiento. No necesita más que ese
dispositivo. No necesita raciocinar. Le basta con aplicar la sola ley de
la supervivencia.
Los seres humanos aplican, a menudo, esos mecanismos. Especialmente,
cuando se ‘sienten’ atacados. Pero ‘sentir’ es experimentar una emoción:
es tener conocimiento cabal del hecho simple que esa emoción es de uno y
no de otro. En otras palabras, en el sentimiento la información se hace
íntima: es uno mismo quien experimenta esa emoción, es a uno a quien le
sucede ese ‘algo’. El sentimiento es una emoción que se hace subjetiva.
Del tronco cerebral pasa al sistema límbico. Revela el estado de alerta
en que un sujeto se encuentra y la forma de cómo va a reaccionar.
Un partido político es una organización, es decir, un conjunto de
organismos llamados seres humanos, una estructura viva compuesta de
numerosas personas unidas en torno a un interés e ideario comunes.
Como organismo -organización- puede sentirse atacado; puede, igualmente,
reaccionar ante lo que estima un ataque. Pero también corre el riesgo
de decodificar erróneamente la información que recibe.
Los partidos, como lo hacen las organizaciones, actúan por intermedio de
representantes. Pero las organizaciones que son piramidales permiten, a
menudo, actuar a sus representantes guiados tan solo por la sabiduría
de sus glándulas, por la acción de desniveles excesivos en la producción
de neurotransmisores. Tales sujetos actúan por lo que creen ver, oír o
percibir. Y reaccionan. Como lo hace una alimaña. Sin sujección a
raciocinio alguno. Con desprecio absoluto no sólo hacia los demás sino a
sí mismos, a su naturaleza de seres racionales, a sus cortezas
cerebrales. El interés de grupo predomina por sobre cualquier otro
valor.
En los luctuosos sucesos que han permitido poner al descubierto una red
de pederastas organizada al más alto nivel de la sociedad santiaguina se
manifiesta esta suerte de desequilibrio psíquico que se traduce, en
definitiva, en una discrepancia manifiesta entre el deber de colaborar
al esclarecimiento de los hechos y la defensa del cuerpo político al que
se pertenece y que se supone herido de muerte. Es lo que ha sucedido
con el partido Unión Democrática Independiente UDI, en Chile.
Los hechos se desarrollaron de la siguiente manera:
El día 4 de febrero de 2002, los guardias de seguridad de la propiedad
Santa María de Manquehue detuvieron a tres niños y los entregaron a una
patrulla de carabineros al mando del cabo Mauricio Madrigal.
Interrogados los menores por la policía, señalaron estar huyendo de una
fiesta a la que habían sido llevados bajo condición de mantener
relaciones sexuales con los presentes muchos de los cuales se
encontraban drogados. Carabineros decidió investigar. Para ello, pidió
hablar el cabo Madrigal con algunos de los moradores del lugar. Claudio
Spiniak salió a su encuentro con un teléfono móvil en la mano
solicitándole escuchar la orden que le transmitiría uno de sus
superiores. En efecto: el teniente Subiabre, de la Prefectura Santiago
Oriente, en cumplimiento de las instrucciones recibidas del coronel
Claudio Jayo, le conminó a hacer inmediato abandono del inmueble.
Once meses más tarde, el 17 de diciembre del mismo año, al realizar la
acostumbrada revisión de vehículos en un control de la rotonda Lo Curro,
volvió a encontrarse el cabo Mauricio Madrigal con Claudio Spiniak. El
empresario estaba acompañado, en esa oportunidad, por Patricio Egaña y
por Patricio Acevedo. Todos mostraban inequívocos síntomas de estar
actuando bajo la influencia de la droga. Se les condujo al cuartel
policial, internándose posteriormente a Spiniak en la Clínica
Psiquiátrica Santa María. Al allanar su domicilio se encontró abundante
material pornográfico, instrumental para prácticas sadomasoquistas y
videos filmados durante algunas de sus fiestas. Todos aquellos
antecedentes se pusieron en manos de la jueza Eleonora Domínguez, del 33
Juzgado del Crímen de Santiago, quien envió las cintas para su análisis
al Laboratorio de Criminalística de Carabineros de Chile.
Al poco tiempo, concedió la magistrada al inculpado libertad bajo fianza
tras sólo haberle imputado ‘tenencia ilegal de material pornográfico’;
las otras acusaciones contra Spiniak fueron dejadas sin efecto. El
proceso pasó, finalmente, al Ministro Daniel Calvo.
A principios de octubre del presente año, el Ministro Calvo decretó la
detención de Spiniak quien extrañamente había almorzado el día anterior
con los cabos Mauricio Madrigal y Daniel Palma. No existen antecedentes
de lo que se trató en ese encuentro; no obstante, ambos policías fueron,
más tarde, separados de sus puestos.
El abogado Luis Hermosilla, militante del partido Unión Democrática
Independiente y conocido defensor de militares procesados por su
participación en actos de la Dictadura, tomó la defensa de Claudio
Spiniak, que posee el gimnasio‘Go Fitness & SPA’, el más elegante de
Santiago, frecuentado por miembros de las Fuerzas Armadas y de la
farándula santiaguina.
Cuarenta y ocho horas luego de la detención del empresario, el periódico
‘El Mercurio’ informó que aquello era solamente una pieza más de
“insospechados alcances” de “una amplia red investigada por la policía”.
Según el matutino, esa detención podría conducir a un “verdadero
escándalo social” que implicaría a “policias”, “otros empresarios” y
“gente ligada a la política”. Fue luego de esa noticia que la diputada
del partido Renovación Nacional RN Pía Guzmán denunció la implicación de
parlamentarios dentro del “círculo” de Spiniak.
El 15 del mismo mes, la revista ‘Plan B’ informaba lo siguiente:
“Fuentes de tribunales confirmadas por los muchachos que fueron víctimas
del empresario, hablan de las listas de nombres que tiene en su poder
la magistrada del 33 Juzgado del Crímen… Los menores hablan de un
senador de la Alianza por Chile, y ya entregaron su nombre a las
autoridades”.
Al día siguiente de publicada esa noticia declaró Pía Guzmán, en un
matinal de la televisión, que los parlamentarios involucrados serían
“dos de la Alianza y uno de la DC, lo que está siendo investigado en la
justicia y las policías”.
La circunstancia que en un programa de Televisión de 10 de octubre se
haya señalado a dos senadores de la UDI como probablemente implicados en
el escándalo de la red de pederastas -Jovino Novoa y Carlos Bombal- y
cuyos nombres, “haciéndose eco de un rumor”, fueran revelados por el
escritor Pablo Huneeus en su sitio web desató la ira del máximo vocero
de la UDI: había una conspiración en contra suya en donde participaba
todo el espectro político del país.
Jovino Novoa y Carlos Bombal habían sido destacados representantes de
gobierno bajo la Dictadura de Pinochet. El primero desempeñó varios
cargos de confianza del régimen militar y el segundo fue Alcalde de
Santiago. Ninguno de ellos se encuentra libre de la acusación de
participar en actos atentatorios en contra de los derechos humanos.
Ninguno de los dos ha organizado su fortuna de modo honesto sino al
amparo de las armas.
La UDI, partido al que pertenecen ambos presuntos implicados, se
organizó en pleno régimen militar con la finalidad de llevar a cabo los
postulados de la Dictadura, en una futura democracia. Fue creado por
quienes sustentaban tales ideas y mantenido por los que las sustentan
hoy. Reproduce toda la perversión de una era. Con las excepciones de
rigor que siempre se dan en estos casos. Reproduce, por lo mismo, los
caracteres particulares y sociales de toda una época, presentes en lo
que fue esa estructura de dominación, en sus variadas especies de
sujetos sadomasoquistas, autoritarios, compulsivos, conformistas,
destructivos, necrofílicos. Puesto que la historia de la UDI.es la
historia de la Dictadura, en las anomalías de ésta ha de buscarse lo que
afecta hoy a aquella. Por lo mismo, sólo en las perversiones, traumas,
desmesuras y delirios del régimen militar es posible descubrir los
motivos de las prácticas que, supuestamente, hoy realizan miembros de la
militancia UDI o de su círculo de amigos o conocidos.
Es un milagro que una persona honesta como la diputada Pía Guzmán se
atreva a denunciar la gravedad de un hecho como lo es la participación
de parlamentarios en una red de pederastas al más alto nivel. Y es un
milagro también que la Democracia Cristiana no haya reaccionado ante la
eventual participación de uno de sus parlamentarios en los hechos
delictuales con la irracionalidad que lo han hecho los hijos de la
Dictadura. Por lo menos, nos queda la satisfacción de saber que aún
existen personas y organizaciones capaces de anteponer los valores
morales a la mezquina defensa de los intereses políticos. De personas y
organizaciones capaces de entender que la vida y honra de un niño pobre
han de estimarse al mismo nivel que la vida y honra de uno rico.
Como lo dijésemos al principio de este artículo: una alimaña reacciona
como estructura cibernética, al márgen de toda moral, al márgen de todo
principio. No de manera distinta lo hacen algunas organizaciones
humanas. Son alimañas. No necesitan del raciocinio; no requieren de
corteza cerebral alguna. Transformarla en un apéndice inútil es una
práctica de la que muy bien puede la UDI enorgullecerse como herencia o
legado del régimen militar cuyo culto aún practica.
Estocolmo, octubre de 2003.
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